Fane miró a su alrededor y luego se volvió hacia Benedicto, diciéndole:
—¡Sigamos adelante!
Justo después de que terminó de hablar, volvieron a escucharse unos pesados pasos a lo lejos.
El sonido no parecía provenir de humanos; claramente, una bestia demoníaca de gran tamaño se estaba acercando. Fane miró en la dirección del sonido y vio que un enorme sapo de hielo avanzaba dando saltos desde la distancia.
Lo curioso era que, delante del sapo de hielo, también había una figura humana, algo simi