Era irónico que antes había dudado de Fane, pensando que Celestino era imprudente y que lo que decía no tenía sentido, sin darse cuenta de la gravedad de la situación. Ahora se dio cuenta de lo ridículo que era por no haber visto que Fane era algo extraordinario, al final fue él mismo quien no tenía buenos ojos.
En ese momento, los demás guerreros detrás de Zagon también perdieron la calma, saliendo poco a poco del estado de shock en el que estaban y comenzando a discutir de manera animada:
—¡P