En ese momento, Diego solo sentía frustración y no se dio cuenta de que Fane ignoró su intención asesina. Tampoco Zorman prestó atención a esos detalles, ya que solo tenía un pensamiento en su mente: matar a Fane con sus propias manos.
No podía permitirse perder esta oportunidad, de lo contrario, ¡podría arrepentirse en el futuro! No dejaría que Diego lo detuviera. En ese momento, Zorman estaba un poco desesperado, casi deseando gritar a todo pulmón: —¡Hermano mayor, no me detengas! ¡Este chico