Benedicto levantó la cabeza para echar un vistazo al escenario de la pelea, que estaba en pleno apogeo. Debido a que había concentrado toda su atención en la disputa con Tomás, no sabía quién era el participante en el escenario ni cuál era su nombre. ¡Solo podía ver que la persona y la bestia monstruosa estaban luchando de manera intensa e igualada!
Mientras miraba hacia el escenario, comentó: —En realidad, estoy un poco curioso. ¿Por qué estabas tan seguro de que Mateo iba a perder? Además, des