En el momento en que tocó tierra, el lobo de Hielo y Fuego alargó su cuello y rugió furiosamente hacia el cielo azul, su aura estalló al máximo.
Fane levantó las cejas con interés y dirigió su mirada hacia Mateo, quien estaba de pie frente al lobo de Hielo y Fuego. En ese momento, la expresión facial de Mateo no era muy buena, tal vez debido a la imponente presencia del lobo de Hielo y Fuego, que le generaba cierta inseguridad.
Sin embargo, finalmente, la confianza se elevó al máximo, y Mateo so