Mateo inhaló profundamente, su voz adquirió un tono ronco: —Maldito chico, ¡ahora también estás en la lista de enemigos de nuestra secta Nueve Ciervos! De lo contrario, pasarás toda tu vida en la Ciudad de las Bestias. Tan pronto como salgas, me aseguraré de que te despedacen en mil pedazos, ¡haciéndote lamentar tus acciones de hoy!
El hombre con la túnica verde claro anterior también, después de escuchar estas amenazas, recogió toda resistencia y se fue deslizándose de manera lamentable. La mul