“¡Siéntate, Fane! ¿Qué tonterías estás diciendo? ¡Estamos aquí para comer, no para pelear!”. Fiona estaba tan enojada que casi se desmaya. Estaban allí para comer y para ver si Fane podía ayudar a curar al abuelo de Jayden. A ella nunca se le ocurrió que la situación se volvería amarga; se olvidó de que Fane era un hombre al que le gustaba causar problemas. Se le escapó recordárselo.
A Fiona no le agradaba Jayden, pero sabía que aún era muy joven. ¿No podía Fane simplemente dejarlo pasar?
“Mad