Selena no supo si reír o llorar. “¿De qué sirve la esperanza? ¿Para qué debería tener esperanza si no van a venir?”.
“¿De verdad quieres que vengan? ¡Entonces debería invitarlos!”.
Fane sonrió y habló con un tono de confianza: “¡Creo que definitivamente preservarán mi dignidad!”.
“Dios mío. ¡Estás hablando como si tuvieras mucha dignidad, para empezar!”.
Selena le puso los ojos en blanco. Luego se dio cuenta de que su mano estaba en su muslo. La levantó con las mejillas enrojecidas. “Con