Benedicto soltó una risa burlona, sin darle importancia:
—¡Ustedes frente a mí son simplemente payasos saltarines!
La cara del hombre con ojos triangularas se puso enrojecida de ira, dijo:
—Mocoso maloliente, ustedes dos realmente tienen valor. ¿En serio creen que este chico puede matar a la bestia unicornio ventoso en menos de ocho minutos…?
Antes de que el hombre con ojos triangularas pudiera terminar de hablar, se escucharon susurros de sorpresa a su alrededor. En un instante, el hombre con