Tuvieron que tragarse todas las palabras que tenían en mente y, en su lugar, observaron a Fane con miradas preocupadas. El maestro Duque estaba emocionado y su sonrisa casi llegaba a sus oídos.
Si no fuera por la inapropiada ocasión, habría aplaudido y celebrado. Parecía que esta estrategia tan obvia de provocación todavía funcionaba en este chico. Tan pronto como comenzara la competencia, haría todo lo posible para influenciarlo.
No era necesario adivinarlo, este chico seguramente usaría su con