Los tres discípulos del Pabellón Calavera miraban a los dos como si fueran corderos esperando a ser sacrificados. La alegría en sus rostros era evidente, especialmente el hombre barbudo que miraba a Fane y a Frank como si fueran comida deliciosa. Fue entonces cuando Frank se dio cuenta de que él había causado problemas.
El barbudo no los atacó de inmediato, sino que miró con burla a Frank. "Oye, chico, ¿por qué ya no hablas tanto? ¿Dónde está tu indignación? ¿Quién fue el que dijo que no nos at