Cuando Fane abrió la puerta para entrar en la sala, no sabía si era su imaginación o si lo sentía de verdad; sintió una ola de viento que se dirigía hacia él y que entraba directamente en su alma a través de su cuerpo. Eso le inquietó.
La sala tenía una decoración muy sencilla, y había varias puertas pequeñas al fondo de la sala, de la altura de un hombre. En estas puertas había dibujos de todo tipo de amuletos y marcas, y con solo echar un vistazo a estas cosas, Fane sintió que le dolía tanto