Él avanzó a grandes pasos y su aspecto robusto le hacía parecer lleno de energía, como si un solo puñetazo suyo fuera suficiente para matar a dos guerreros en el punto máximo del nivel adquirido. La multitud se abrió paso y lo vio subir al escenario.
Una vez allí, Gerald se tomó su tiempo para analizar la obsidiana, como si quisiera grabar la imagen en su memoria. Tocó ligeramente la obsidiana y dijo con indiferencia: "Les mostraré a todos el verdadero significado de ser un genio y poderoso".