"¡Ah!".
Fiona tomó una fuerte bocanada de aire después de escuchar las palabras de Fane. Ahora estaba muerta de miedo. "¿Dos-dos gotas podrían matar? Olvídalo entonces. ¡Tomaré una gota!".
"¡Gracias, Joven Amo Fane!".
Theodore le dio a Fane un saludo kung fu, con sus emociones confusas. Su hijo había provocado tanto a Fane antes, y aun así Fane lo trataba bien. Esto lo hacía sentir pena. Quizá su hijo sí merecía morir.
“Je. ¡No hay problema!".
Fane se rio entre dientes. Solo entonces Fiona,