"¡Este caballo es bastante rápido!". Daniella había montado una gran cantidad de Caballos Dragón de Sangre cuando era más joven, y dejó de hacerlo para entrenar su destreza en el combate.
Nunca antes un hombre se había sentado detrás de ella con los brazos alrededor de su cintura; nunca pensó que llegaría un día así.
Su corazón se agitaba contra su caja torácica y sintió que se le iba a salir del pecho en ese momento.
Todo lo que Daniella podía hacer era actuar y hablar con normalidad. Con