“Muy bien, Señorita Shirley, gracias por lo de hoy. No te preocupes, iré a verte pasado mañana. No necesitas preocuparte por la familia Norton, los destruiré si se atreven a obligarte a casarte con él”, dijo Fane con una sonrisa indiferente después de que salieran de la mansión de la familia Zimmer.
“Recuerda esta promesa. De todos modos, te tomaré la palabra y, si no te presentas, te odiaré por el resto de mi vida”. Shirley miró a Fane con los ojos en blanco y miró la hora antes de decir: “¿Po