Rebeka tomó el teléfono y caminó lejos de Diego.
—Mami, estoy bien.
*Gracias a Dios mi niña, dónde estás para ir a buscarte*
—Tengo que quedarme mamá.
*Por qué*. —preguntó Mercedes escandalizada.
—No será mucho, no te preocupes, yo regresaré, por ahora quiero que tengas la certeza de que estoy bien y que regresaré con mis propios pies.
*Rebeka, no puede ser que vuelvas a hacerme lo mismo, yo no resistiré la preocupación*
—No es igual que antes, yo ahora no quiero escapar a