Muy temprano en la mañana, Iván despertó a Diego que apenas se acababa de dormir, este brincó en la cama alerta.
—Perdón por despertarlo, pero don Massimo lo espera en el estudio, y no está contento.
—Nadie puede buscarle un entretenimiento que no sea yo a ese maldito viejo —Diego aplastó más la almohada y volvió a cerrar los ojos.
—Diego…
—¡Ah!...
—Levántate maldita sea o lo hará don Massimo a balazos.
Diego se levantó de mala gana.
—Me voy a bañar, que espere y si no ti