78. RECONCIALIACIÓN
Gil se queda observando a su amiga feliz acariciando su hermoso mechón azul, en verdad le queda muy hermoso en su espeso, lacio y abundante cabellera negra. Y se alegra por ella.
—Me alegra oír eso. Oye, ¿viste a dónde fueron Aren y los demás? — preguntó Gil.
—Hace rato los vi dirigirse creo que a la cueva de la entrada, ¿quieres que te acompañe a buscarlos? — ofreció Leía.
—No, no quiero ir tan lejos con tanta nieve. Mejor demos un paseo, seguro aparecen pronto — dijo Gil tomándole la mano,