57. SERAFIN
Éramos muy jóvenes, no teníamos casi experiencia. Vivíamos en la ciudad celestial. Éramos felices, los dioses se llevaban bien con los Arcontes. Nuestra vida transcurría pacíficamente, cumpliendo nuestra misión en la vida.
—¿Qué misión?
—Hija, como les dije la vez anterior que les hablé de los Arcontes, somos seres pacíficos que solo hacemos el bien, y ayudamos a los humanos. En aquel entonces ya casi dominaba el poder de mi Arconte, pero todavía no era súbdito de nadie. Es decir, no había enc