Cautivada por el CEO. Capítulo 17. Un demonio se robó a mi mujer
Luego de esa amenaza mortal la vio hacer un puchero y se llevó una mano a vientre para acariciarlo. Eso hizo que su corazón se hundiera, había olvidado por completo lo que ella le había advertido o mejor dicho, informado, y en su lugar se la había follado salvajemente.
No podía negar que lo había disfrutado, sobre todo cuando ella le pidió que le diera con mucha más fuerza y la escuchó respirar con dificultad, clavando sus uñas en varias partes de su cuerpo que en ese momento ardían cuando el