Observe la ignorancia que arrojo a la pregunta que le hice y en la importancia que le daba a quitarme mi primer beso, porque para mí eso era un robo.
No tenía mi permiso para tomarlo y no lo tomaría aunque eso significara volver a decir su famoso «No me gusta limitarme en lo que me pertenece».
¡Yo no le pertenezco!
Y después de pensar en todo lo bueno, lo malo, las experiencias que tuve con él a lo largo de mi vida, decidí que lo mejor era no seguir con ese beso absurdo y solo querido por mí.
S