Parte 2. Capítulo 6. Entre cielo y tierra no hay nada oculto.
―¡Fred! Qué alegría verte. ¿Sigues trabajando aquí? ―le preguntó Marga al antiguo gerente de la posada que funcionó en la casa Fulton.
―Sí, Marga, el señor Barton me ofreció trabajo en algunos de sus hoteles en la ciudad, o quedarme aquí como el mayordomo y por supuesto preferí quedarme con Meredith y con ustedes.
―Me alegro mucho, Fred, te extrañé la vez pasada cuando te fuiste.
―Yo también las extrañé, y en realidad no quería irme, pero la oferta era tan buena que no podía rechazarla, hasta