Capítulo 16. Un Simón que estremece.
Madison y Simón volvieron a su mesa, con los aplausos todavía resonando, él había tomado en sus manos el juego de Versace que había comprado y le puso el collar y la pulsera a su esposa y la instó a ponerse el resto de los accesorios.
―No quiero que vayas sin joyas ―le dijo mirándola a los ojos.
―Creo que fue por una buena causa, todos lo verán así y no creerán que eres un tacaño que no me regala joyas.
―Aun así, compláceme, por favor.
Durante la subasta les habían servido champaña y algunos en