Mabia
Después que salimos de la discoteca, me dieron muchas ganas de abrazar a Balder. Sí, y lo hice, porque de esa manera podía sentirme más cómoda luego del paso que acabamos de dar.
- Balder, no te imaginas lo feliz que estoy por tu propuesta de matrimonio - le digo, a pesar de que se puede notar sin necesidad de decirlo.
- Yo estoy muy feliz de que aceptaras mi propuesta, no sabría qué hacer si me decías que no. Yo no estaba preparado para escuchar una respuesta negativa - me revela Balder