Mundo ficciónIniciar sesiónNICHOLAS
Abro los ojos y vuelvo a cerrarlos cuando siento los rayos del sol pegarme en ellos. Me quejo e intento darme vuelta pero un peso me lo impide. Miro y veo que tengo a Davina acostada sobre mí, su cabello cubre casi toda su espalda y su pecho se infla y desinfla con calma. Los sucesos de ayer vuelven a mí y me es imposible no sonreír.







