Días después de eso...
Elizabeth
Mi sugar daddy me llenaba de mimos, y por supuesto les agradecía a todos con muchos besos ardientes, Maciel estaba loco por probarme. Cada día más involucrado y apasionado, justo como siempre he querido. Haberle negado el sexo por un tiempo, me estaba dando más poder sobre él y finalmente sabría si podía prescindir de la bota ortopédica que reemplazó ese horrible yeso, dándome un poco más de libertad de movimiento, Por fin tendría la posibilidad de salir sin aqu