Por otra parte, Leandro precisaba hablar con la mujer que no solo había acabado con la vida de su familia por ambición, sino con él, emocionalmente. La observaba desde un rincón mientras ella, caminaba de un lado a otro como una rata enjaulada, murmurando maldiciones, hasta que se percató de su presencia. Sus ojos eran dos faros iluminados en la habitación con poca luz.
— ¿Qué haces aquí? — La mujer era consciente que había arruinado todo por lo que había luchado y no tenía intenciones de mostr