218 - He lidiado con mucho locos.
La mansión Rymer, rodeada de jardines perfectamente cuidados y un aire de majestuosidad, parecía envolver todo en un aura de tranquilidad. Pero dentro de la sala principal, el ambiente era tenso, cargado de expectación. Guisselle, sentada en uno de los sofás de cuero oscuro, no podía evitar tamborilear nerviosamente los dedos sobre sus rodillas mientras esperaba. La inquietud no solo provenía de la grandiosidad del lugar, sino de la conversación que estaba a punto de tener. Las paredes adornada