La subasta comenzó y, tras varias pujas por distintos inmuebles, llegó el turno del que interesaba a Jazmín. Gabriel le pasó discretamente una nota con la oferta máxima que su esposo había considerado prudente. Jazmín asintió y levantó la mano para hacer su primera oferta.
La competencia fue feroz. Cada vez que alguien aumentaba la puja, Jazmín replicaba sin dudar. Sentía la adrenalina correr por sus venas, pero mantenía la calma exterior.
— Quinientos mil — dijo Jazmín. Todos la miraron un poc