115 - Hay alguien más.
Decidida a averiguar más, Ana siguió a la mujer a una distancia prudente. La vio entrar en un lujoso automóvil y alejarse por las calles, después de todo lo acontecido en el edificio. Esa mujer le parecía lo bastante familiar, pero definitivamente, la vida se había encargado de darles unos buenos golpes en la cara para estar irreconocible… literalmente.
Rápidamente, la madre de Roberto se subió a su propio vehículo y comenzó a seguirla. Tenía que saber más sobre esta nueva amenaza que se cernía