Por Alejo
Volví al pueblo, me costó hacerlo, aunque reconozco que pasados esos primeros días, la traición de Marina, no me dolió como creía.
Si hubiera sabido que ella jugaba distinto, hubiera entrado en su juego, me hubiera divertido cuando estaba en la capital.
Hubiera disfrutado.
No puedo negar que me dolió hasta el alma cuando la vi con ese idiota, pero después de esa terrible borrachera y pasadas las primeras semanas, donde me sentí mal herido, comprendí mi error.
Mi error fue amarla, ador