LYNETTE
Son las dos de la mañana y dejo a mis hijos dormidos en el cunero, hace una hora que estuvieron inquietos, llorando, los alimenté, estoy a nada de volver a mi habitación y tratar de conciliar el sueño, cuando la puerta se abre de la nada, dándole paso a un Brentt con ojos como llamaradas. Me es imposible sostenerle la mirada, le indico en silencio que no hable por los gemelos, sus hombros se relajan.
Pasa de largo junto a mí, imaginarlo con Yara sobre sus piernas, hace que sienta una p