La escuchó gemir contra su boca cuando la punta de su lengua repasó su paladar. Sus manos la agarraron por debajo de los brazos y tiraron a la beta en dirección a la tina. El agua con espuma salpicó a todos lados cuando el alfa la metió junto con él, recostándolo contra su cuerpo sin soltar sus labios.
Y al parecer Casandra tampoco le importaba que estuviera ahora mojada, por el contrario, se acomodó sobre su regazo y envolvió sus brazos alrededor del cuello del alfa, atrayéndolo más contra ella, reforzando más el beso.
Las manos de Gavel bajaron hasta sus nalgas y las apretaron entre sus dedos, haciendo que la cadera de este se removiera contra su creciente erección y se sintió en la gloria.
-Dime cuándo puedo hacerlo y me mudaré aquí contigo- jadeó contra los labios de la beta, haciendo que el rostro de Casandra se sonrojara. Y era lindo verla así, fuera de su zona de confort.
-Ya te dije que olvidaras lo que dije- cubrió la boca sonriente del alfa con sus manos- Aquí no cabríamos l