Apenas cerró la llamada Meredith lanzó un grito de alegría:
— ¿Te das cuenta Benjamín? La suerte está de nuestro lado, Nathan en vez de dar doscientos, no dará cuatrocientos millones, ésto es maravilloso, no te parece?
Benjamín entre cerró los ojos y dijo:
— ¿Y si es una trampa?
Meredith echó su rostro hacia atrás en señal de sorpresa, pero le pareció absurdo lo que dijo su hijo y respondió:
— No lo creo, conozco a Nathan, ya tenía los cincuenta que habías pedido y estaba dispuesto a entregar