Estuve una hora solo con mi pequeño en mis brazos acunando, besándolo y cantándole alguna nana, hasta que la niñera me lo quito cogiendolo ella en sus brazos.una vez que lo acostó en su cuna, me tuve que marchar con Devon, entrando los dos en su dormitorio, mientras mi cuerpo no dejaba de temblar, poniéndose Devon delante de mí, acariciando mi mejilla con su mano
— Tranquila pequeña, esta noche no voy a hacerte nada, cuando ese niño ya esté fuera de mi casa, empezaremos a buscar a nuestro hijo