CAPÍTULO 77. Un seguro
CAPÍTULO 77. Un seguro
El primer instinto, el básico, el natural, era ponerse a gritar como una loca y protestar y rezongar y mandarlo al demonio. Pero si algo había aprendido Naiara en el último año era a mantenerse callada hasta que la gente acabara escupiendo la verdad.
—¡No me cuente usted, señorito! —exclamó porque sabía que él estaba tan furioso, que si quería respuestas la mejor y única estrategia era provocarlo.
—¡No, renacuajo! ¡No voy a dejar que te cases con él!
—¿Y quién demonios er