—Es un gusto conocerlo, señor Aiken, yo soy…
—Sé quién eres, el gusto es mío cariño, por todos los dioses, eres aún más hermosa de lo que jamás creí… Las fotografías no te hacen justicias, te pareces tanto a tú…
—¿A quién se parece? Tú no conoces a nadie a quien se parezca padre…
Axel había interrumpido las palabras del hombre, aquel que pareció un poco avergonzado y asintió, pero sin importarle lo suficiente
Pues había caminado hacia ella y la había tomado de la mano, la observo con unos ojos