¿Qué puedo decir? Soy adicta al trabajo.
Dime algo que no sepa. Sonaba agotado y la miró con el ceño fruncido. —Llevo así todas las noches las últimas dos semanas.
No es sostenible.
Tengo cosas que hacer.
Esas cosas pueden esperar hasta mañana.
Esto no.
Dios mío, Izzy. Se pasó la mano por el pelo. ¿Qué te pasa? No puedes trabajar así siempre.
Estaba preocupado por ella. Era obvio. Y eso la reconfortó, con un efecto tan poderoso como el deseo que tanto echaba de menos. Le gustaba que se preocupa