| ¡Infarto agudo del miocardio!
Mitch ni siquiera se acordaba de que respirar era un requisito indispensable para sobrevivir; porque todo lo de Grace estaba sobre todo lo suyo y podía sentir el calor desproporcionado que aquel contacto provocaba.
—Muñequita qué...
—¿Quién te enseñó a esconderte? —re