UNA SOLA NOCHE. CAPÍTULO 10. Un excelente fetiche
El pecho de Rose subía y bajaba contra el suyo, al compás de una respiración pesada y llena de deseo. Las chispas ya estaban allí, ardiendo tanto como se podía mientras Karim intentaba pensar antes de hacer una estupidez, pero vamos... pensar no era lo de ellos cuando estaban juntos.
—¿Hay alguien más aquí? —preguntó Karim y Rose guardó silencio por un minuto.
Los dos sabían que estaba pensando en qué contestarle y de esa respuesta dependería todo. Podía decirle que había empleados cuidando lo