UNA REINA EN EL CORAZÓN DEL REY. CAPÍTULO 46. Tu rey
No iba a resistirse. Dios sabía que no iba a resistirse porque la verdad era que se estaba muriendo por aquel hombre. Lo había extrañado hasta el infinito y solo quería perderse debajo de él, sentirlo contra su cuerpo y besar hasta el último rincón de aquella piel tostada y deliciosa.
—Estoy enojada contigo. ¡Solo para que lo sepas! —gruñó con desesperación mientras sus manos se colaban debajo de la túnica de Hasan y la bajaba sobre sus hombros, delineando cada músculo con las puntas de los ded