FATALIDAD A TU SERVICIO. CAPÍTULO 29. ¿Quién te dio permiso?
—¿Disculpa? —aquella palabra salió de su boca más venenosa que el aguijón de Ginger, y los nudillos de Faith se pusieron blancos sobre los brazos de su asiento cuando Philippa McCarthy ocupó otra silla junto a ella y cruzó las piernas mientras se bebía una copa de champaña.
—Que siempre fuiste así, desde niña —suspiró la mujer con aburrimiento—. Faith la loquita, la más valiente, la más hot de la preparatoria, la que siempre tenía la moto más rápida y sabía usarla mejor que un chico... ¡Por Dio