La luz de la mañana se filtraba suavemente a través de las ventanas del ático mientras Elena estaba en la cocina preparando café. Mia estaba sentada en la isla, balanceando las piernas mientras coloreaba con cuidado un nuevo dibujo. Este mostraba a los tres tomados de la mano bajo un arcoíris. El yeso morado hacía sus movimientos un poco torpes, pero estaba decidida.
“Mira, mami”, dijo Mia orgullosa, levantándolo. “Le puse chispitas al arcoíris porque a papi le gustan”.
Elena sonrió y besó la c