—Creo que hacer ejercicio en exceso es una forma de relajarse. —dijo Diego—. Mi cuerpo está así de bien gracias a este entrenamiento. Además, ¿no te gustan mis abdominales?
—¿Quién quiere tocar tus abdominales? —Irene se sonrojó al instante.
—Ayer los tocaste. —Diego afirmó con calma.
—Si no me hubieras molestado, ¿podría haberlo hecho? —Irene respondió, enfadada y avergonzada.
—No te enojes. —Diego se acercó a ella—. Esta noche también puedes tocarlos.
—¡Fuera! —Irene estaba furiosa y, al empuj