—Ire, ¿Bea realmente está bien? No me engañes... —Javier tenía los ojos rojos.
—¿De verdad Ire te va a engañar? Estoy seguro de que mi mamá está bien. —Diego miró a Irene y se apresuró a decir.
—Sí, —Irene sonrió un poco incómoda—. Cuando despierte, la observarán durante cuatro horas y luego podrá ser trasladada a una habitación normal.
Diego acomodó a Javier y se dirigió a buscar a Irene.
—¿Mi mamá realmente está bien? —preguntó.
—Mira, hay un hematoma, no es grande, debería absorberse con el t