POV Lanya
—¡No es tu hijo!
Las palabras salieron de mis labios antes de que pudiera detenerlas.
En cuanto las pronuncié, supe que le habían hecho daño.
Vi el cambio en el rostro de Damiano.
Vi cómo sus ojos se endurecían.
Vi la herida que mis palabras acababan de abrir.
Y también vi algo peor.
La decepción.
Mi corazón se encogió dentro de mi pecho.
Había soportado muchas cosas a lo largo de mi vida, pero ver a Damiano mirarme de aquella manera era una tortura.
—No mientas, Lanya.
Su voz sonó gr