La tensión en el restaurante era tan palpable que se podía cortar con un cuchillo. Las luces tenues del local iluminaban las mesas vacías, haciendo que el ambiente pareciera aún más sombrío.
Los murmullos de los comensales se apagaron al instante cuando Simón habló, con su rostro serio y decidido y Natalia lo observó, completamente asombrada.
No esperaba su llegada, pero en ese momento todo le pareció una oportunidad perfecta. Sabía que la máscara de Isabella caería esa noche, y nada la haría