Capítulo 57: Pruebas de fuego.
Zack ingresó a la oficina de Aitor, requería unos informes, y cuando su amigo alzó su rostro para mirarlo, notó aquella cortadura.
—¿Con quién te peleaste? —indagó, frunció el ceño.
Aitor sonrió, negó con la cabeza.
—¿Necesitas algo?
—No evadas el tema. —Jaló una silla y se sentó. —¿Te asaltaron?
Aitor puso los ojos en blanco, resopló, sabía que su amigo no se iba a dar por vencido hasta averiguar lo que había pasado.
—Fue un accidente —comunicó—, con un látigo —susurró bajo.
Zack lo escuch