Valentina salió de la habitación de Henry, observó que todo estaba en orden, dejó una tenue luz encendida, caminó hacia la habitación, observó a su esposo sentado al borde de la cama, la miraba, y sus ojos brillaban como si fueran dos estrellas
—¿Cómo te has sentido, amor?
Él sonrió
—Más que bien, ya pasó un mes desde que salí del hospital, amor, no debes preocuparte más.
—Siempre me preocupo por ti, siempre será así.
Él le hizo una señal para que se acercara, y lo hizo, ella se sentó en su reg